Dormir después de una ruptura
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El sueño es de lo primero que se resiente: te desvelas, te despiertas a las cuatro, el día empieza con un sobresalto. Es habitual y suele mejorar con las semanas.
Protege lo básico. Mantén una hora fija para levantarte, incluso tras una mala noche. Sal diez minutos a la luz de la mañana. Muévete un poco durante el día. Deja el café para la mañana y ve con calma con el alcohol, que fragmenta el sueño.
Por la noche, baja las luces y las pantallas una hora antes de acostarte. Deja el móvil lejos de la cama para que mirarlo no sea una opción. Si te despiertas de madrugada, no luches: levántate, siéntate en un sitio con poca luz, lee algo aburrido y vuelve a la cama cuando notes el cuerpo pesado.
Una mala noche no arruina el día siguiente. Descansar cuenta aunque no llegues a dormir.