Tu cuerpo está en alerta
El sueño se rompe, la comida no sabe a nada y tus manos no se quedan quietas. Durante un tiempo tu cuerpo trata esta pérdida como una amenaza y se mantiene en tensión por algo que ya ocurrió. No puedes calmarlo con argumentos, pero sí ayudarlo: respiración más lenta, calor, movimiento suave, otra persona en la habitación. Los pequeños consuelos físicos le dicen a tu sistema nervioso que puede bajar la guardia.
El pequeño paso de hoy
Date una ducha caliente o sostén una taza caliente durante cinco minutos lentos.